Y a este que en breve estrenaremos le pido un poco más de benevolencia, simple y llanamente. Lo cierto es que si ponemos un poco de nuestra parte todo irá algo mejor, y si nuestra condición de estúpidos humanos con tendencias de autoflagelación nos lo permite, tal vez consigamos ser más felices, o menos desdichados. Esta noche, tragad junto al cava y las uvas el puto orgullo que tan horribles nos vuelve, y si podéis, también todos esos innecesarios defectos que nos son inherentes de nacimiento. El problema es la disposición a hacerlo; nos sentimos más dichosos guardando todo ese detritus en nuestro interior. Yo, por mi parte y aunque sea en vano, continuaré obviando los sentimientos irracionales y viscerales, al menos los negativos, por si sirviera de ejemplo a alguien. Todos deberíamos probarlo y empezar a mirar más allá de nuestros apéndices nasales. Si algo ha de traernos el año nuevo, espero sea conciencia, y que de una vez por todas dejemos de comportarnos como mandriles y miremos un poco más por el prójimo. Hagáis lo que hagáis, os deseo un formidable 2007 a todos y cada uno de vosotros. Espero seguir teniendoos cerca y aguantándome como yo os aguanto a vosotros de tan buena gana, y aunque todos tengamos lo nuestro, siempre serán minucias en comparación con lo que una amistad pueda llegar a superar. Si tanto nos gusta cambiar las cosas el uno de enero, hagámoslo, pero para progresar, no demos más pasos atrás, que ya hemos dado bastantes. Sólo era eso, comunicaros mi ferviente disposición a que sigamos juntos y revueltos por muchos años.domingo, 31 de diciembre de 2006
Cuenta atrás...
Y a este que en breve estrenaremos le pido un poco más de benevolencia, simple y llanamente. Lo cierto es que si ponemos un poco de nuestra parte todo irá algo mejor, y si nuestra condición de estúpidos humanos con tendencias de autoflagelación nos lo permite, tal vez consigamos ser más felices, o menos desdichados. Esta noche, tragad junto al cava y las uvas el puto orgullo que tan horribles nos vuelve, y si podéis, también todos esos innecesarios defectos que nos son inherentes de nacimiento. El problema es la disposición a hacerlo; nos sentimos más dichosos guardando todo ese detritus en nuestro interior. Yo, por mi parte y aunque sea en vano, continuaré obviando los sentimientos irracionales y viscerales, al menos los negativos, por si sirviera de ejemplo a alguien. Todos deberíamos probarlo y empezar a mirar más allá de nuestros apéndices nasales. Si algo ha de traernos el año nuevo, espero sea conciencia, y que de una vez por todas dejemos de comportarnos como mandriles y miremos un poco más por el prójimo. Hagáis lo que hagáis, os deseo un formidable 2007 a todos y cada uno de vosotros. Espero seguir teniendoos cerca y aguantándome como yo os aguanto a vosotros de tan buena gana, y aunque todos tengamos lo nuestro, siempre serán minucias en comparación con lo que una amistad pueda llegar a superar. Si tanto nos gusta cambiar las cosas el uno de enero, hagámoslo, pero para progresar, no demos más pasos atrás, que ya hemos dado bastantes. Sólo era eso, comunicaros mi ferviente disposición a que sigamos juntos y revueltos por muchos años.martes, 26 de diciembre de 2006
¡Socorro, 25 de diciembre fun fun fun!
P.D#1.-No he tomado barbitúricos, sustancias alucinógenas ni ningún otro tipo de estupefaciente, soy así de nacimiento, aunque qué os voy a contar a estas alturas...miércoles, 13 de diciembre de 2006
Hasta el rabo todo es toro

viernes, 1 de diciembre de 2006
Despedida

miércoles, 29 de noviembre de 2006
Vida de ojos rojos
-¡Ay,ay,ay!- se quejó la cebolla.

Solté el arma del crimen inmediatamente, mientras retrocedía espantado. El pobre vegetal yacía sobre la tabla casi partido por la mitad, lloriqueando sin parar. Yo no podía articular palabra de la impresión, pero ella desató una verborrea impropia de un ser tan soso e inanimado. Hablaba y hablaba, y yo escuchaba atónito. Me contó su triste vida, cómo la separaron del resto de la familia y que incluso tuvo que presenciar el asesinato de algunos miembros a manos de un recolector sin escrúpulos. No tenía ni idea de que las cebollas sintiesen y padeciesen como nosotros. Comencé a sentir una profunda tristeza por tanta desdicha según seguía desgranando su lamentable existencia. Al parecer, en el cajón de la nevera todos le hacían la vida imposible por su olor pegajoso, lo que la tenía sumida en una depresión permanente.
-Hasta los pepinos, que son todos imbéciles, se meten conmigo - dijo con voz mustia.
domingo, 26 de noviembre de 2006
El mundo invidente
Hubo un día en el que se cansaron de brillar todos los astros. Existieron amagos de retomar aquel fulgor que alumbrara antaño a quienes agotaron luces y engendraron sombras, pero no alcanzó apenas la vitalidad de un destello. Se había perdido por completo el control sobre lo visible. Ese mundo imperceptible se volvió más real que cualquier otro, sólo la ausencia le imprimió detalles, formas, aristas, que nadie asimilaba, pues ni siquiera sabían hacerlo cuando todos veían. Ahora cada ser se igualaba al de su lado; todos pendían del mismo hilo, se revolvían en el mismo hueco. Pensar, meditar...¡Ah! ¡Ya no servía!. Los instintos hostigados se reubicaron y manifestaron como única vía. Allí, en la oscuridad, junto a la nada y el vacío, entre hipotéticas dimensiones, habían empezado a reencontrarse las criaturas, mas no entre ellas – no podrían verse, percibirse – sino con sus propias ánimas aletargadas. Qué difícil resultaba reconocerse por primera vez, palpar con sentimiento, y qué extraño desconocer posiciones en un universo desproporcionado. La uniformidad se erigió entonces como madre naturaleza y a todos se les antojó descomunal. No existían partes; el todo, la amalgama racional, fue hegemónica. Y aquel niño, cegado desde su concepción, y por tanto menos ciego que los demás, dijo «Ahora yo gobernaré y marcaré el ritmo de la raza. Ahora sabréis lo que es sobrevivir en lugar de vivir sobre el resto. Antes no había más ciego que quien no quería ver, y ahora no lo habrá más que aquel ciego que no sepa ver». Todos lo comprendieron, pero el mundo siguió controlado por la invidencia.miércoles, 22 de noviembre de 2006
Lunes
lunes, 20 de noviembre de 2006
Bienvenidos al Páramo Licencioso
s demás: tanto si mis escritos se leían como si no, lograría aligerar la mente y desahogar el espíritu creativo. Es más, lo atractivo no es saber con certeza que alguien vaya a leerme -aunque sea por mera educación- sino ser consciente de que puedo ser leído. Lo compararía con el miedo a ser descubierto haciendo algo "malo". Algunos roban o intiman en sitios poco ortodoxos simplemente por el temor a que les pillen, circunstancia que infiere a lo cotidiano grandes dosis de emoción. En resumen, escribo aquí por puro morbo, y de paso para plasmar ante el mundo todas las ideas atascadas en mi mente, pues en el disco duro se descomponen irremediablemente. Al fin y al cabo, los textos están para ser percibidos, de hecho los ojos ajenos son pulmones que les proporcionan oxígeno y evitan su desaparición. 