Estoy a punto de hacer algo terrible... No, eso no mentes enfermas, juré dejar la autopsias caseras y lo mantengo. Es algo peor... ¡ponerme a escribir sin saber qué escribir! Por lo tanto no me responsabilizo de lo expuesto desde esta línea hasta el final, a sabiendas de que sólo serán largas letanías de incongruencias salidas directamente de mi macabra y enferma testa, como me suele decir Cobitu amparado en buenas dosis de razón. El caso es que no podía sellar los párpados y menos conciliar un sueño por estar aun lleno de los víveres navideños -de un banquete espléndido, eso sí-, y me vine aquí a aliviar la mente un poco, pues sostengo la teoría de que si no podemos dormir es debido a un exceso de pensamientos (probadlo, pensar mucho retrasa el sueño tanto como la luna un reloj de sol). Si a eso sumamos un exceso de comida en el sistema digestivo, es la hecatombe, pero no veía sentido a vomitar dichos manjares casi deglutidos (mis digestiones navideñas abarcan horas y horas) pudiendo regurgitar en su lugar todas esas cosas absurdas que revolotean errantes en mi testa. ¡Diablos, otra vez esta palabra! ¿Tendrá algo que ver su origen con el de la palabra testículos? Es muy probable, en el fondo éstos son un par de pequeñas cabezas golpeándose entre sí al ritmo del caminar, como dos siameses en una cama elástica. A propósito, ¿se dice un siamés o dos siameses? Un siamés es inconcebible, no se puede estar pegado a uno mismo (bueno los narcisistas sí, pero esos no cuentan) y dos siameses en realidad son una misma cosa, o sea, un siamés... bueno no importa. ¡Qué lío!. Como veis, mi insomnio tiene un fundamento evidente. ¿Quién podría dormir con este tipo de cuestiones rondándole por dentro? Además, creo que aun no digerí el almuerzo, no puedo volver a las vastas llanuras de mi lecho hasta haberlo hecho (¡vaya una rima más estupenda!). Acabo de percatarme de que casi todo se duplica durante el día de Navidad: comemos el doble, tenemos el doble de familiares a alrededor, aparcamos en doble fila... y al no poder pegar ojo el día en sí se nos hace el doble de largo. Y no me siento doblemente dichoso (aunque tampoco desdichado) pero sí noto la panza el doble de prominente. Total, da igual, el día uno me apunto a un gimnasio y listo (náuseas, ajjj). ¡O mejor! Crearé mi propia marca de dulces, la llamaré "El metabolismo", así cuando me llamen gordo podre decir aquella famosa excusa de: ¡No, es que tengo mi propia marca de dulces! Hablando de gordos, sigo siendo pobre tras haber sido ignorado por la lotería navideña, y posteriormente por Papá Noel, o mejor dicho, Papá cruel. Sí, el maldito ha pasado por mis dominios, pero no ha dejado el desfibrilador ni el pase VIP a la mansión Playboy que le solicité en mis epístolas impregnadas de plutonio 210. Ha cometido la osadía de abandonar bajo el árbol una granada sin anilla y un cocodrilo antropófago... ¡sabiendo perfectamente que odio el color verde! Buf, es increíble, aunque sea republicano me voy a pasar a los Reyes Magos, cuyos nombres aun recuerdo: el rey Arturo, el rey Midas y el rey Guetón. Bueno, voy a dejar de escribir, no quiero dar más razones para que me clausuren el blog ni para reingresar en el frenopático. Además, ¡tengo un telegrama urgente para Mr.Rock! Lo dicho queridos míos, ¡feliz navidad! Digo...¡¡socorro!!
P.D#1.-No he tomado barbitúricos, sustancias alucinógenas ni ningún otro tipo de estupefaciente, soy así de nacimiento, aunque qué os voy a contar a estas alturas...
P.D#1.-No he tomado barbitúricos, sustancias alucinógenas ni ningún otro tipo de estupefaciente, soy así de nacimiento, aunque qué os voy a contar a estas alturas...P.D#2.- No, el de la foto no soy yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario