domingo, 26 de noviembre de 2006

El mundo invidente

Hubo un día en el que se cansaron de brillar todos los astros. Existieron amagos de retomar aquel fulgor que alumbrara antaño a quienes agotaron luces y engendraron sombras, pero no alcanzó apenas la vitalidad de un destello. Se había perdido por completo el control sobre lo visible. Ese mundo imperceptible se volvió más real que cualquier otro, sólo la ausencia le imprimió detalles, formas, aristas, que nadie asimilaba, pues ni siquiera sabían hacerlo cuando todos veían. Ahora cada ser se igualaba al de su lado; todos pendían del mismo hilo, se revolvían en el mismo hueco. Pensar, meditar...¡Ah! ¡Ya no servía!. Los instintos hostigados se reubicaron y manifestaron como única vía. Allí, en la oscuridad, junto a la nada y el vacío, entre hipotéticas dimensiones, habían empezado a reencontrarse las criaturas, mas no entre ellas – no podrían verse, percibirse – sino con sus propias ánimas aletargadas. Qué difícil resultaba reconocerse por primera vez, palpar con sentimiento, y qué extraño desconocer posiciones en un universo desproporcionado. La uniformidad se erigió entonces como madre naturaleza y a todos se les antojó descomunal. No existían partes; el todo, la amalgama racional, fue hegemónica. Y aquel niño, cegado desde su concepción, y por tanto menos ciego que los demás, dijo «Ahora yo gobernaré y marcaré el ritmo de la raza. Ahora sabréis lo que es sobrevivir en lugar de vivir sobre el resto. Antes no había más ciego que quien no quería ver, y ahora no lo habrá más que aquel ciego que no sepa ver». Todos lo comprendieron, pero el mundo siguió controlado por la invidencia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cada vez que leo algo nuevo de ti, me viene a la cabeza una idea. Y es que después de leer tanto tu prosa como tu verso, lo único que pienso es no estoy a la altura, ya sabes tan solo seria una vulgar imitadora. Por eso no tengo blog, lo abandone a su suerte. Me falta la inspiración que tienen los genios y que tienes tú!

MIL BESOS FLACO!

Anónimo dijo...

Mmmm.... magno. Podría decir más, pero sería añadir demasiado para nada.

Magno.