viernes, 16 de febrero de 2007

Ministros, ministras y otros animales

Bueno, después de dos semanas sin pasarme por aquí observo que esto sigue en orden: desangelado y desértico. He pasado más de un mes amorrado a los apuntes y todo apunta a que ha sido en vano, para mi desgracia, pero en fin, tras largos días de estudio he vuelto para dar guerra, me veo con fuerzas hasta para hablar de política, aunque sólo lo haré de refilón. Me ha motivado a ello el reciente comienzo del juicio por los atentados de aquel largo día once; no sé, esa vitrina llena de gente parece más bien una pecera repleta de pirañas, una jaula de buitres, y resulta curioso ver como todos agachan la cabeza cuando los familiares de los asesinados les miran desde fuera. Entonces ponen ojos de cordero degollado y vuelven a cambiar de forma, pero siguen siendo eso, animales, aunque ahora todos alegan ser inocentes. Siempre lo digo y lo seguiré diciendo: todo lo que sale por la boca de un político me suena a mentira putrefacta, así como toda declaración de un asesino. No sé si unos u otros andan metidos en el ajo -seguramente los dos-, y como va quedando menos para las elecciones generales ambos parecen querer quitarse de encima algunas culpas para volver a ganar o no volver a perder al menos. Me recuerda unos versos de Lorca que dicen: Y que el mar recordó de pronto los nombres de todos sus ahogados... Ese repentino retorno de la memoria está basado en el interés, no me cabe duda, y es pura pantomima, porque redundando un poco, me consta que el único interés que les interesa es aquel emitido por bancos y cajas de ahorro. No, no confío en la justicia lo más mínimo, es la verdad, y menos ahora que nos acaban de cambiar el ministro. No conozco al nuevo pero apenas me inspira nada bueno. Me parece absurda la manía de tener tantos ministros como ministras; tal vez había una mujer mucho mejor preparada para asumir el cargo, pero con tal de no perder la proporción parece ser preferible enchufar a alguien con menos capacidades para ejercer. Si el presidente quiere paridad genérica en el consejo de ministros debería travestirse y aparentar ser mujer durante la mitad de la legislatura, para dar ejemplo. En fin, mejor dejo el tema porque me da nauseas mancharme lo dedos escribiendo de política. A estas horas lo mejor es horizontalizarse y consultar con la almohada qué hacer el resto del día, aunque yo apenas entiendo a la mía, pues es de Ikea y mis conocimientos de sueco son nulos, pero ella y yo dominamos el lenguaje universal del sueño, y así nos comunicamos. Buenas noches...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Devo confesar que de política yo..nada de nada..pero está bien enterarse de vez en cuando de alguna cosa, pena que en el fondo no me importe para nada....
Digo yo una cosa..: -Es verdad que lo tuyo son rayaduras mentales, sí. Peero también hay gran parte de talento en lo que escribes, aunque te suene super serio. Te aguantas.
Digamos que te rayas "talentosamente" (no se si exsiste pero yo lo pongo igual!!)
PD: Merçi por pasrte por allí, no lo esperaba! Me ha hecho ilu y todo!!!Jejeej.. Besos!
RPD: Pq no iba a fiarme de una recomendación de "ese" blog? Ajajja

Anónimo dijo...

Hoy me toca hacer de abogado del diablo (eso está bien porque despierta mi vena satánica).
No estoy de acuerdo con que todos los políticos sean iguales, son personas como cualquiera de nosotros (bien es cierto que cortadas por un patrón común, como los carniceros o los taxistas)y decir que son todos iguales siempre denigra a unos y ensalza a otros. No se puede abandonar la política porque este sistema, que tantos siglos de luchas ha costado conseguir, se iría al traste y con él la cómoda vida de la que disfrutamos hoy. Así que, como yo siempre digo, hay que votar a la opción menos mala de las presentes (por ejemplo una que permite que dos mujeres que se aman puedan casarse o la investigación sobre células madre para la cura de enfermedades).
En lo que se refiere a la paridad de los cargos me parece un auténtico cachondeo, los puestos deben ser ocupados por quienes estén a su altura, por los mejores (que se atrevan con eso a insinuar algo diferente me parece un insulto) y si el gobierno son mayoría hombres o mayoría mujeres es algo que carece de importancia porque se supone que somos iguales, al menos en derechos.
Un abrazo Nachete!
P.D.: Esto, Helen, Nacho quiso decir que le extrañaba que alguien hiciese caso a una recomendación sobre "este" blog, porque todavía no ha conseguido librarse del veneno de la humildad que persigue a muchos creadores y que supone siempre una merma de sus capacidades.

Cobo dijo...

Al igual que Álvaro... no opino que todos los políticos sean iguales.
Veo el espectáculo circense que suele ser el congreso y basta para reflejar el resto del país. Pero no, no son ni somos todos iguales. Cuando oigo hablar a ciertos personajes de nuestra escena política me hacen recordar tiempos pasados, y hasta por un momento pueden hacer que me hierva la sangre. Por otra parte, no hay ningún santo, eso también esta claro.

Sobre el manido tema de la paridad... Es una medida populista, muy de la que les gusta a hacer a los políticos hoy en día, pero poco práctica. Que se centren en que las mujeres ganen lo mismo que los hombres para el mismo puesto, que tengamos el mismo horario laboral y no laboral, etc... y cuando igualen eso, que cada uno compita y llegue a lo más alto quien más lo merezca.
Pero... ¡qué pamplinas! Como si los cargos se dieran en base a méritos... ¡Tremenda política!

¡Un saludo!

P.D: Aunque... ya me explayaré en un post sobre esta España que nos ha tocado vivir.