Apenas seis horitas para un hipotético salto, y sigo sin notar nada. ¿Acaso entiende el universo de proporciones tan pequeñas? Lo dudo horrores. No me voy a repetir con los planteamientos alusivos a la uniformidad de nuestras vidas, pero sí aprovecharé esta celebración coyuntural para haceros llegar mis mejores deseos. Al año que ahora expira, a modo de despedida general, le digo:
Y a este que en breve estrenaremos le pido un poco más de benevolencia, simple y llanamente. Lo cierto es que si ponemos un poco de nuestra parte todo irá algo mejor, y si nuestra condición de estúpidos humanos con tendencias de autoflagelación nos lo permite, tal vez consigamos ser más felices, o menos desdichados. Esta noche, tragad junto al cava y las uvas el puto orgullo que tan horribles nos vuelve, y si podéis, también todos esos innecesarios defectos que nos son inherentes de nacimiento. El problema es la disposición a hacerlo; nos sentimos más dichosos guardando todo ese detritus en nuestro interior. Yo, por mi parte y aunque sea en vano, continuaré obviando los sentimientos irracionales y viscerales, al menos los negativos, por si sirviera de ejemplo a alguien. Todos deberíamos probarlo y empezar a mirar más allá de nuestros apéndices nasales. Si algo ha de traernos el año nuevo, espero sea conciencia, y que de una vez por todas dejemos de comportarnos como mandriles y miremos un poco más por el prójimo. Hagáis lo que hagáis, os deseo un formidable 2007 a todos y cada uno de vosotros. Espero seguir teniendoos cerca y aguantándome como yo os aguanto a vosotros de tan buena gana, y aunque todos tengamos lo nuestro, siempre serán minucias en comparación con lo que una amistad pueda llegar a superar. Si tanto nos gusta cambiar las cosas el uno de enero, hagámoslo, pero para progresar, no demos más pasos atrás, que ya hemos dado bastantes. Sólo era eso, comunicaros mi ferviente disposición a que sigamos juntos y revueltos por muchos años.
Y a este que en breve estrenaremos le pido un poco más de benevolencia, simple y llanamente. Lo cierto es que si ponemos un poco de nuestra parte todo irá algo mejor, y si nuestra condición de estúpidos humanos con tendencias de autoflagelación nos lo permite, tal vez consigamos ser más felices, o menos desdichados. Esta noche, tragad junto al cava y las uvas el puto orgullo que tan horribles nos vuelve, y si podéis, también todos esos innecesarios defectos que nos son inherentes de nacimiento. El problema es la disposición a hacerlo; nos sentimos más dichosos guardando todo ese detritus en nuestro interior. Yo, por mi parte y aunque sea en vano, continuaré obviando los sentimientos irracionales y viscerales, al menos los negativos, por si sirviera de ejemplo a alguien. Todos deberíamos probarlo y empezar a mirar más allá de nuestros apéndices nasales. Si algo ha de traernos el año nuevo, espero sea conciencia, y que de una vez por todas dejemos de comportarnos como mandriles y miremos un poco más por el prójimo. Hagáis lo que hagáis, os deseo un formidable 2007 a todos y cada uno de vosotros. Espero seguir teniendoos cerca y aguantándome como yo os aguanto a vosotros de tan buena gana, y aunque todos tengamos lo nuestro, siempre serán minucias en comparación con lo que una amistad pueda llegar a superar. Si tanto nos gusta cambiar las cosas el uno de enero, hagámoslo, pero para progresar, no demos más pasos atrás, que ya hemos dado bastantes. Sólo era eso, comunicaros mi ferviente disposición a que sigamos juntos y revueltos por muchos años.


